IMPORTANCIA DEL SECTOR RURAL Y LAS COMUNIDADES
CAMPESINAS EN EL DESARROLLO PERUANO
Jenifer Bonilla
Centro Peruano de Estudios Sociales, CEPES
EL SECTOR RURAL
Según el último Censo Nacional de Población,
sólo el 30% de nuestra población es rural. Esta cifra
es nada más que un hito en el proceso creciente de urbanización
paralelo al despoblamiento de las zonas rurales de nuestro país;
proceso en curso desde los años 40.
Si la población del Perú es mayoritariamente
urbana, ¿Por qué es importante el desarrollo rural?:
1. Porque es necesario lograr una mayor seguridad
alimentaria que nos haga un país menos dependiente.
El Perú es un país dependiente en la provisión
de alimentos. En 1993, el 27% de los alimentos que circulaban en nuestro
país eran importados o habían sido donados por otros países
y organismos internacionales. La tendencia es a que esta cifra se incremente
si no se toman medidas destinadas a incentivar nuestra producción
interna de alimentos, base para lograr nuestra seguridad alimentaria.
Elevar la producción nacional de alimentos y en general, elevar
la productividad agraria no es una tarea fácil, pues el suelo
agrícola es un recurso escaso en nuestro país y por ser
escaso, justamente se debe poner más empeño en lograr
que sea productivo. Según los datos del III Cenagro (1994), de
las 35 millones de hectáreas que comprende la superficie agropecuaria
total, sólo 5´476,976 Has. (15.5%) son apropiadas para
fines agrícolas. El restante 84.5% son tierras no agrícolas,
y están compuestas por 47.8% de pastizales, 25.6% de montes y
bosques y 11.1% de otra clase de tierras.
2. Porque aquí se concentra una parte importante de los problemas
de pobreza y, especialmente, de pobreza extrema de nuestro país.
Si bien la pobreza es un problema que afecta tanto a
los sectores urbanos como rurales, es en estos últimos donde
se haya más generalizado y alcanza sus niveles más extremos.
La escasez de recursos, el atraso tecnológico y la insuficiencia
de las políticas adoptadas que abren oportunidades sobre todo
a la mediana y gran empresa agraria y agroindustrial, y no a la pequeña
agricultura, que concentra a la mayor parte de los productores agrarios
y la población rural, han contribuido a esta situación.
Así, a diferencia de la disminución de la pobreza a nivel
global, ésta se ha incrementado en las zonas rurales, pasando
del 45,8% en 1994 a 48,7% en 1999.
Esa situación de pobreza de los sectores rurales puede ser graficada
con los siguientes indicadores:
Mortalidad Infantil: De cada 1000 niños
que nacen en zonas rurales 71 mueren antes de haber cumplido 1 año
de edad. Mientras que en las zonas urbanas mueren 35, es decir la
mitad.
Desnutrición Infantil: De cada 100
niños rurales menores de 5 años, 53 de ellos son desnutridos
crónicos. Mientras que de cada 100 niños rurales en
edad escolar (entre los 6 y 16 años) la desnutrición
crónica alcanza a 67 de ellos.
Educación: Si bien la tasa de
analfabetismo a nivel nacional se ha reducido en los últimos
años, continúa siendo muy elevada en las zonas rurales
del país. 42% de las mujeres y el 17% de los hombres de áreas
rurales son analfabetos.
El promedio de años escolares cursados apenas si supera los
cuatro años; y 35.4% de los niños y adolescentes (5-19
años) de áreas rurales no asiste a la escuela.
3. Por que aún cuantitativamente, y desde un
punto de vista económico y productivo, lo rural es significativo
en nuestro país.
Si se define como rural a los distritos
donde más del 50% de la población trabaja en actividades
agropecuarias, tenemos que casi el 80% de los distritos peruanos son
rurales. Igualmente si hablamos a nivel provincial, las 2/3 partes de
las provincias de nuestro país son rurales.
La actividad agropecuaria ocupa directamente e indirectamente el 26%
de nuestra población económicamente activa, porcentaje
que es mayor que el de cualquier otro sector productivo. Su contribución
al PBI nacional está por el orden del 16%.
Porcentaje de la Población
Económicamente Activa según Actividad Económica:
1993
LAS COMUNIDADES CAMPESINAS
Su peso cuantitativo es inmenso:
Existen 5,680 comunidades; ellas controlan el 39.8% del total de tierras
en uso agropecuario , siendo la mayor parte de estas tierras pastos
naturales.
La mayor parte de ellas se encuentran en las regiones montañosas
y pobres del país.
Están habitadas por más de dos y medio millones de personas
(el 40% de la población rural total).
Son importantes abastecedoras de alimentos para el
mercado interno, y su participación en la oferta agropecuaria
nacional oscila entre el 25 y el 30% del valor bruto de la producción
.
Son espacios que permiten la reproducción
social, cultural y económica de un amplio sector de la población
peruana, en gran parte marginada por las políticas del Estado.
Son uno de los pocos espacios institucionales y organizativos
que se mantienen vigentes en el país, hecho relevante en un
contexto caracterizado por una creciente debilidad institucional.
En este sentido, recordemos que son 711,571 los comuneros que forman
parte de las 5,680 comunidades campesinas que existen en el país.
Cantidad que en números absolutos es mayor que los 611,327
productores agrarios que declararon en el último censo agropecuario
pertenecer a algún otro tipo de organización (ronda
campesina, comités, asociaciones, juntas, etc.
Cumplen un papel importante en la modernización
de las áreas de montaña. Sus reivindicaciones principales
han sido -y siguen siendo- el acceso a la educación, a mejores
condiciones de salud, a la comunicación, a las vías
de transporte, a una buena administración de justicia, etc.
Los comuneros han construido con sus recursos e iniciativa, más
escuelas y kilómetros de caminos rurales que la inversión
pública.
En otra palabras, las comunidades tienen un gran potencial modernizador,
pero las condiciones favorables para desplegar estas potencialidades
están trabadas por políticas discriminatorias o indiferentes.