Las comunidades campesinas posibilitan la reproducción social, cultural y económica de un amplio sector de la población peruana. Albergan alrededor de dos y medio millones de personas (37% de la población rural del Perú), juegan un papel económico importante como abastecedoras de alimentos para el mercado interno, y son guardianas de nuestra gran diversidad biológica y cultural. La mayor parte de ellas se encuentra en las regiones montañosas y más pobres del país.
A lo largo del tiempo, especialistas de instituciones públicas y privadas han variado sus percepciones sobre el rol de las comunidades campesinas y, por lo mismo, éstas han sido objeto de políticas y acciones muy diversas.
Los cambios en el marco legal que rige a las comunidades campesinas a partir de la década de 1990, permiten la apertura al mercado de tierras y confieren una renovada vigencia a la discusión sobre los procesos que atraviesan hoy las comunidades campesinas, así como al rol que deben jugar en nuestra sociedad en el proceso de globalización.

